Las etapas de la minería

08.08.2011 | Minería y Energía | Etiquetas: ,

(Por Javier Zeballos).- Tras la sorpresa causada por el anuncio del Grupo Zamin Ferrous acerca de enlentecer su programa de inversiones en el proyecto Aratirí, adquiere importancia comprender la complejidad de los proyectos mineros y su relación con múltiples variables.

Entre ellas hay que destacar los factores económicos, que incluyen a los financieros; los sociales, por las tramas productivas y humanas en las que se inserta; los ambientales por el entorno ecosistémico sobre el que impacta, o los geopolíticos, que incluyen las relaciones del sistema político del país como también sus interrelaciones con los contextos con los que interactúa, ya sea a traves de posibles conflictos binacionales o regionales como por la inserción en los mercados internacionales de la economía globalizada donde se intercambian los bienes transables.

Las etapas de la minería son prospección, exploración, explotación. Esa es la visión clásica aunque se debería agregar la de abandono o cierre de las actividades, exigiendo su planificación y financiamiento previo.

A su vez, la etapa de explotación, a menudo se la reduce a la tarea de extracción cuando en verdad implica la concentración, beneficio y comercialización de los minerales u otros elementos extraidos. Al punto que un proyecto minero debe planificar desde el inicio toda la cadena y ejecutarla como proyecto que avanza en cada una de sus fases para que se integren y completen. Nadie puede separar ni concentrar un mineral antes de lograr sacarlo de la tierra, tampoco comercializarlo, pero quien no disñe previamente un plan integral corre serios riesgos. Ello implica estudios prospectivos sobre el mercado específico, sobre ofertas y demandas a mediano y largo plazo, tanto como acuerdos previos con los potenciales compradores. Si eso sucede en muchas otras actividades, en minería se acrecientan por la complejidad lógistica que suele ser necesaria y las inversiones que requiere. Mucho más cuando los plazos de un proyecto para completar todas sus faces suelen ser largos.

También son largos los plazos de explotación, lo que permite la amortización de las inversiones y una alta rentabilidad con la incertidumbre sobre los precios internacionales de lo producido y las variantes de la relación entre oferta y demanda, que a su vez dependen de muchas variables.

Por ejemplo, la superación tecnológica ayuda a bajar costos de producción pero también implica nuevas inversiones que son necesarias para mantener competitividad; a la vez, también puede significar que el propio elemento ya no sea tan necesario y se reduzca su demanda o incluso desaparezca. La minería, a veces es una timba, sobre todo en la fase de búsqueda pero también en la de comercialización, las dos puntas de la cadena. Y sin esas, no hay eslabones en medio. Mucho menos otros procesos de agregado de valor.

Los seres humanos vienen utilizando recursos minerales desde tiempos inmemoriales, transformándolos en herramientas, armas y adornos y productos de todo tipo al punto que definimos edades de la civilización humana en torno a ella. Incluso, hay quienes afirman que el fuego fue producto del aprovechamiento de una cualidad de las rocas de silex conocida como piezoelectricidad.

La primera etapa se llama “prospección. En el mundo moderno esta está reservada a los geólogos. No genera tareas demasiado invasivas sobre los predios, solo tomas de medición y pequeñas muestras. Además, se pueden aplicar técnologías modernas con vuelos sobre la zona o el estudio de imágenes satelitales.

En el mes de junio participé de las Jornadas sobre Geología y Minería organizadas por la Universidad de Jujuy, en Argentina. Allí tuve oportunidad de escuchar diferentes ponencias y entrevistas a geólogos con una larga experiencia en proyectos mineros, como estudiantes avanzados en sus licenciaturas o presentando trabajos de sus investigaciones de tesis de maestría o doctorado. Uno de ellos fue Doctor en Ciencias Geológicas Ricardo Alonso, a quien además tuve el gusto conocer al trabajar hace unos años en un proyecto de litio en la cordillera andina en la Provincia de Salta. Alonso explica que si la sucesión de estudios previos de geoquímica superficial de rocas o suelos dan concentraciones anómalas de elementos químicos de interés, y si además las técnicas geofísicas (sísmica, gravimetría, magneto-telúrica, geoeléctrica) coinciden en que allí se presenta un cuerpo con características distintas a su entorno, se pasa a la segunda etapa.

Exploración

Ésta consiste en métodos que implican tareas más invasivas de los predios, como por ejemplo son las trincheras cavadas con topadoras o retroexcavadoras de algunas decenas a centenas de metros de longitud aunque no tienen mucha profundidad. De esa manera, en las paredes expuestas se puede observar la roca y la naturaleza de los minerales presentes. Tal método fue el que se llevó a cabo precisamente en un cerro cerca de Valentines en la prospección y exploración realizada en 1976 apoyada por la ONU a efectos de intentar evaluar el yacimiento de hierro. Esos trabajos, si bien fueron importantes para la confirmación del yacimiento, conocido desde la época de la colonia, no se profundizaron ni lograron evaluar importantes magnitudes de tonelages por lo que no generó una factibilidad firme ni se avanzó con ningún proyecto.

El método más importante para determinar la presencia de un yacimiento son las perforaciones. Hay diferentes técnicas. Por ejemplo, una es la perforación denominada como de “aire reversa” que permite recuperar la roca molida a distintas profundidades a los efectos de ser analizada químicamente. Otro método, más caro pero más efectivo, es la recuperación de testigos por el sistema de perforación a “diamantina”. Este consiste en cortar la roca con una corona de diamantes, que va extrayendo un tubo de material pétreo, el que se acondiciona en cajas preparadas al efecto. Con esto se tiene una muestra representativa de la roca en profundidad que alcanza a centenares de metros. Es el método empleado por la empresa Aratirí con el cual se han perforado y clasificado más de 170 mil metros de testigos.

Como lo describe el geólogo Ricardo Alonso: “Los testigos se cortan longitudinalmente y se separan en mitades, una de las cuales se utiliza para análisis químicos y la otra para la observación de los minerales frescos. tal el caso de los sulfuros de las zonas oxidadas superficiales, de las zonas de enriquecimiento más profundas o de las rocas sin alterar (primarias) en las raíces de los cuerpos mineralizados. Estas zonas se conocen, desde arriba hacia abajo, como de oxidación, de cementación o enriquecimiento supergénico, y proto mena y es lo que en la época colonial se les llamaba los “pacos”, los “mulatos” y los “negrillos”, tal como lo describe Alvaro Alonso Barba en su monumental obra del “Arte de los Metales”, realizada en Potosí (Bolivia) y publicada en Madrid en 1640”. (Minería para no mineros, 2010)

Los programas de perforaciones normalmente llevan varios años, antes de que se pueda contar con datos estadísticos para conocer la calidad y la cantidad de las reservas minerales contenidas en un depósito, esto es, la ley y el tonelaje. La ley de un mineral establece el porcentaje de mineral en relación a la roca que lo contiene. Por ejemplo, en el caso del hierro en valentines, la empresa Aratirí informa que tiene una ley del 28 %, que es baja. Los contenidos de mineral en la roca portadora se define como ley y puede ser de alta, media o baja. El tonelaje refiere a la cantidad de mineral que contiene un yacimiento. Otra cosa es la calidad del concentrado de mineral de hierrro que surge del proceso de separación y beneficiamiento, que es lo que se propone exportar Aratirí, cuya calidad según la empresa, es de tipo premium.

A su vez, los recursos identificados no tienen todos la misma categoría de Reserva, que es el máximo grado de certidumbre. Las reservas deben ser Reservas Demostradas, las que a su vez se dividen en tres categorías: Medidas, Indicadas e Inferidas.

Los estudios determinan la ley y el tonelaje como componentes fundamentales de la viabilidad económica pero no son los únicos; además inciden muchos otros factores. De su estudio y valoración depende la viabilidad económica para llevarlo adelante y proponerse la tercera fase de las actividades mineras.

La explotación

Esta etapa implica varias actividades que van desde la extracción hasta la comercialización del producto. Dado sus impactos, requiere de una Solicitud de Impacto Ambiental Previa y la obtención del permiso de explotación. Aparte, en caso de grandes inversiones extranjeras conlleva acuerdos y negociaciones especiales. Respecto de la extracción, hay diferentes formas. Comunmente se cree que la minería es subterránea o a cielo abierto pero en verdad existen otras dos modalidades, como son la minería de perforación, vinculada generalmente a los hidrocarburos, aunque también se aplica por ejemplo en la extracción de litio en los salares cordilleranos. La otra modalidad es la minería de dragado submarina.

A su vez, el proceso de separación y beneficiamiento también puede tener mayores o menores actividades en relación a los procesos industriales que le agreguen o no más valor. Una ley no escrita pero aplicada establece, por ejemplo en la minería metalífera, como es el caso del hierro, que toda la logística asociada para la separación, beneficiamiento y transporte hasta el punto de embarque, debe estar lo más cercana posible al punto de extracción. Por el contrario, los procesos industriales de las fases siderúrgicas que transforman el mineral de hierro en arrabio, luego en hierro fundido y en acero, estará lo más cerca de los grandes clientes consumidores de esos productos. Algo que aumenta las dificultades para instalar esos procesos en un país pequeño. Por eso es tan importante elaborar una política minera integral que apueste a concatenar cadenas y procesos con capacidad selectiva dentro de un plan de desarrollo sustentable que intente romper la primarización de la economía. No es facil.